Este ha sido una de las semanas más largas de mi vida, incluido el tour invernal que hice en Afganistán: sumergido en barro hasta los huevos en un agujero de mierda que es la ciudad llamado Nod Zad. Un lugar que puso el infierno (hell) en la provincia de Helmand. (infierno x la similaridad de la pronunciación en inglés)

 
El jefe esta de un humor bilioso, otra vez. Así que, alguna novedad en estos días? Menos mal que se ha abolido la horca en el mundo contemporáneo, de otra manera, varios miembros del personal que han respirado sin autorización, estarían siendo colgados en estos momentos.

Todos están caminando sobre cáscaras de huevo, esperando la explosión y rezando para no estar en la línea de fuego cuando esto ocurra.


Sera que me importan 3 mierdas estar mezclando las metáforas? Pues no esta semana. Aunque el jefe no ha despedido a nadie hoy, que yo sepa, ha estado cerca de hacerlo.

Olivia casi cumplió’ con sus tareas correctamente cuando derramó la taza de café del jefe en la mesa Bauhaus. Sus manos temblaban demasiado. Aunque con Olivia nunca estoy seguro si tiembla de nervios o es que esta agitada con la presencia del jefe. Quizá debería elegirla como su próxima sumisa, lástima que sea rubia.

Pero Olivia y la mesa han sobrevivido, gracias a Andrea que llegó a salvar el día con un manojo de papel toalla para la mesa y una botella de Valium para Olivia. Mierda, esa mujer se merece una medalla!. Aunque creo que esta semana a la ha envejecido. Quizás necesita más días libres. Olivia se ha pasado la mayor parte del día en el baño llorando, la pobre tonta.

Ros, sencillamente rueda con los golpes: nada parece sorprenderla. Es una mujer fuerte. Y Grey es demasiado inteligente como para gritarle. Apuesto a que lo dejaría frío en el piso con un golpe si se atreviera a hacerlo.

Es jueves, no soy el único miembro del personal que quisiera que llegara ya mismo el fin de semana.

De pronto, Lidia, la recepcionista me llama abajo para recibir un paquete traído por un guardia de seguridad de cara muy seria. Lo pase por la máquina de rayos -  X y son unos libros viejos. Bueno unos libros viejos muy costosos. Parecen de primera edición.

Ojala Grey me avisara cuando hace estas cosas: casi me da un ataque preguntándome si alguien le estaba enviando un explosivo. No sería la primera vez. Para eso está el puto departamento de seguridad. Por las lágrimas de Cristo!

Al menos parece que la llegada de los libros lo complace.  Le pide a Andrea que no le pase ninguna llamada y desaparece en su oficina.

La hora siguiente es pacífica, lo cual es un descanso bien recibido por todo su personal.

Por supuesto que tanta tranquilidad no dura mucho.

La siguiente persona en la línea de fuego es Sam de Relaciones Públicas (PR) quien tuvo la genial idea de que el jefe el entregue cordialmente el título uno a uno a los graduados de WSU. Estaremos allá la próxima semana ya que la entrega es el día jueves.

Me pregunto si el jefe tiene planeado espiar a una estudiante en particular.

Las apuestas van al Sí.

Me entusiasma la llegada del fin de semana como si fuera el último salvavidas del Titanic. Tengo planes con Gail, que no implican salir a pasear precisamente.

Pero todo cambia y tengo que suspender mis planes.

Grey está en camino. A dónde?  Al puto Portland! Otra vez! Piensas que el lugar es como Las Vegas, Mecca y Bahama enrollado en uno.

Llamo a Gail, sintiéndome un homicida.

 -Que pasa Jason? 

-Lo siento nena, los planes del fin de semana están cancelados. El jefe volara a Portland. Otra vez. Necesita ropa para la semana, camisas, trajes, lo habitual. Si sobrevive. (Añado con un tono maléfico)

-Por qué? está enfermo?

-No pero tendré que matarlo por arruinar nuestros planes.

Gail ríe un poco. -Estoy segura de que podemos postergarlos.

-Ojala se consiguiera una linda sumisa y sacarnos a todos de nuestra miseria.

-No lo dices en serio.

-Sí que lo digo en serio! Mierda, solo porque él no puede coger, nadie más está permitido?

-Jason!

-Bueno… te voy a extrañar.

-Y yo a ti (dice suavemente)

-Lo suficiente como para casarte conmigo cuando regrese? (Pregunto esperanzado)

-No!, Chau Jason.

 

Y me que quede con el teléfono en la mano, escuchando el silencio. Lo quiero usar para sacarle la mierda a Grey, y si es posible clavárselo por donde el sol no ilumina. Pero puede que le guste. Sinceramente, ojalá no hubiera tenido esa idea de mierda.

Grey volará con su hermano esta noche hacia Portland. Al menos tengo unas horas para mí mismo mientras manejo hacia allá en el SUV.

Voy escuchando música y dejo que el mundo fluya. Es un buen cambio. Claro que la triste realidad es que estaría aburridísimo con un trabajo normal.

Para cuando llego, Grey ya se instaló en el Heathman, la mejor suite, por supuesto. Pero a su hermano y a mí nos ha acomodado en muy buenas habitaciones. Una cosa que debo decir de él es que jamás me ha mandado a una habitación barata. Necesito estar cerca, claro, esa es una razón, pero no es tacaño, no como otros millonarios pendejos para los que he trabajado.

Quizá se está sintiendo culpable por estropear mi fin de semana, ya que me da la noche libre.  Pero pensándolo bien, retiro lo dicho. Grey no siente culpa. Además, esta cenando y de copas con su hermano. En qué problemas puede meterse en el hotel más prestigioso de Portland?


Arrastro penosamente mi trasero hacia un bar de deportes a unas cuadras del Heathman y aparento mirar el partido en la tele mientras mi cerveza se calienta frente a mí. No soy mucho de beber estos días, aparte porque soy el chofer de Grey, y no puedo permitirme poner en peligro mi licencia. Como quiera que sea, le perdí el gusto a la bebida después de 6 meses seco en Afghan.

Voy comiendo mi hamburguesa que puede bien ser usada como suela de zapato para el ejército de Napoleón en la marcha hacia Rusia, extraño a Gail y su comida, me siento malhumorado y fastidiado de tener que estar a disposición de Grey.

Como quisiera que Grey se consiguiera una chica para que esté pendiente de su llamado, así me deja algunos fines de semana libres otra vez.

Justo antes de la media noche, cuando me dirijo a colgar el sombrero, mi puto BlackBerry vibra. Ya sé quién es sin siquiera mirar el identificador.

 

-Tengo una situación, nos encontramos en la entrada posterior del Heathman en 15. Necesito asistencia para ingresar de manera discreta.

-En la Entrada trasera en 15. (Le confirmo)

 

Que mierda? Que rayos ha hecho este bastardo ahora?

Los agentes de seguridad el Heathman ya me conocen, así que soy capaz de despejar la entrada trasera y hacer que apaguen las cámaras por 5 minutos. No les importa. No soy el único agente de seguridad personal que ha solicitado favores para un ingreso discreto.

Todos guiñamos un ojo cuando se trata de las actividades extra curriculares de nuestros jefes. A veces es un espanto.

Pero me quedo realmente sorprendido cuando veo que el jefe trae a la Srta. Steele en el asiento del copiloto del SUV, ebria fuera de sí.

 -Es solamente alcohol, nada de drogas. No creo que la Srta. Steele necesite de atención medica, pero ten a la mano los datos de un médico de guardia, en caso sea necesario.

 Me lo dice con un tono más preocupado de lo que refleja su rostro.

 

-Si Señor. Qué más puedo decir? No me gusta. No me gusta un carajo. Al menos quiere un médico disponible por si acaso… ya es algo.

Me ofrezco a llevarla cargada, aunque parece que no pesara mucho, Grey insiste en que la llevara el mismo. Ya me doy cuenta: Nadie está permitido de tocar al juguete nuevo del jefe.

Lo dirijo al elevador de servicio, subimos en un silencio muy incómodo. Una vez que llegamos, salgo, me asomo y chequeo el pasillo, una vez que confirmo que está despejado avanzamos y le abro la puerta del penthouse.

Espero que la ponga en el sofá, pero me sorprende llevándola a su habitación.

Seguramente no intentara tirársela mientras ella está en ese estado, verdad?

El la acuesta con tanta delicadeza, con una mirada casi temerosa y a la vez curiosa, que me deja embobado. Quizás Gail tiene razón, quizás sea que a él realmente le importa esta chica.

Me pide que me retire y me voy a mi habitación, lleno de incógnitas, y cuando me estoy acomodando, adivinen qué? Sip mi BlackBerry vibra otra vez.

 -La ropa que tenía puesta la Srta. Steele necesita ser enviada a lavar. Consíguele  ropa nueva para mañana en la mañana, algo azul.

-Si Señor.

Regreso al penthouse y recojo un par de jeans y medias por poco y cubiertas en vómito. Oh por Dios, tiene que ser una joda… Ya te dije que este es un trabajo de mierda?!

Meto la ofensiva ropa dentro de una bolsa y la entrego al personal encargado del turno nocturno para un servicio express. También he coordinado con el manager del turno nocturno que me consiga una tienda de departamento para que me atiendan a las 7am.

El nombre Grey tiene sus beneficios, incluso en Portland.

Estoy a punto de meterme al sobre, cuando me llega un texto del jefe con las medidas y la talla de zapatos de la Srta. Steele. Calza 6 si quieres saberlo. Y cancela la salida a correr de la mañana, estará en el gimnasio y yo estaré vigilando a la Srta. Steele. Oh Morfeo, llévame contigo!

A las 6:30am estoy saliendo a comprar la ropa para la Srta. Steele. Espero que lo agradezca. Elegir una blusa azul y blue jeans es sencillo. Veo que la asistente de ventas está muy curiosa por lo que elijo. Ella trae un par de zapatillas Converse en talla 6 y enseguida me dirige a la sección de lencería.

Mierda!! No tenía ni idea!

O sea, el jefe tiene una asistente de ventas personalizada para este tipo de cosas; pero yo estoy aquí, solo. Excepto por la curiosa de culo estrecho que me tocó como asistente de ventas.

Estoy sorprendido por la gran variedad de estilos, colores y… ehh… piezas.

No tengo la más puta idea por dónde empezar. La asistente de ventas sonríe cuando ve el pánico en mi cara.

 -Quizás le pueda ayudar en algo?

-ehh… que sea azul. (Me las arreglo para decirle)

 Hay una prenda de encaje ahí en azul oscuro, pero parece un estilo mayor a la edad de la Srta. Steele,

 -Algo en celeste?

 Me lleva hacia otra parte de la sección. Si, ya esto es más apropiado. Celeste el cae bien.

Le doy la talla a la asistente de ventas y ella elige un conjunto. Los interiores son diminutos, para que sirve algo tan pequeño? Se me está cerrando la garganta evitando imaginarlo.

Vamos de camino a la caja, cuando de pronto veo unas prendas muy atractivas en color negro con un borde de satén negro también. Y esto sí que me lo quiero imaginar en Gail. Es carísimo, pero mierda que se lo merece. Con solo mirarlo se me pone duro. Si, definitivamente vale la pena.

 

-

Esto también, Señor?

-Sí, pero en una talla un poco más grande.

 Si, correcto, nena. La cara que ha puesto la mujer no tiene precio. No puedo aguantarme.

 -Es para mi esposa. El otro es para mi novia.

 

Ella intenta esconder su sorpresa. Sabes, realmente me esperaba que fuera más discreta en un establecimiento como este.

 -Claro Señor. (Pronuncia, su cara tiene un color rojo como una remolacha, muy poco atractivo) Chúpate esa, nena. Quizá eso le dé una lección, por hacerme sentir como un puto mirón entre la ropa interior femenina.

Le mando un texto al jefe diciéndole que estoy fuera de su habitación. El abre la puerta muy despacio.

 -Voy al gimnasio, vigila de cerca a la Srta. Steele.

-Si Señor. Ella ya… esta recuperada?

-Todavía duerme como un bebe. (Frunce el ceño) Consígueme Advil y que lo manden con un vaso de jugo de naranja fresca. Ya me voy al gimnasio, regreso en media hora.

-Si Señor, La ropa de la Srta. Steele está en la lavandería, pero ya le traje la ropa nueva que usted solicitó.

-Yo se la daré cuando regrese.

 Sip, no quiere que ella se vaya cuando él no este. Por qué?

Cuando Grey sale, no puedo dejar de mirar dentro de la habitación. Tengo que saber que la Srta. Steele está bien, tanto como pueda darme cuenta.

Ella duerme plácidamente, su cabello largo esparcido en la almohada detrás de ella. Se ve más joven de lo que es, casi ilegal.

No puedo evitar dar un respiro de alivio cuando veo que aún está usando la camiseta que llevaba puesta anoche. No la ha tocado. Bien.

Y entonces me doy cuenta: Mierda, ella pasó la noche en la cama de él, y aunque creo que él no debe haber dormido mucho, estuvo con ella. Esto es una novedad. He trabajado con Grey por casi 4 años y nunca supe que haya tenido a ninguna mujer durmiendo en su cama. Quizá esta chica sea diferente. Quizá Gail tiene razón.

Cierro la puerta muy despacio y me dirijo a la sala. Ella no podría salir sin pasar cerca de mí. Ojala que no despierte antes de que el jefe llegue. No quiero tener ninguna conversación con ella.

Me sorprendo cuando veo a Grey de vuelta tan rápido del gimnasio, debe estar muy preocupado con que ella intentara irse.

 -La situación sigue igual respecto a la Srta. Steele.

 

Estoy agradecido y aliviado cuando me releva de mi tarea de niñero. Pero para no perder la costumbre Grey, mi BlackBerry vibra media hora después.

 -Voy a necesitar a Charlie Tango. Desde Portland a, digamos las 20:30pm

-Y de regreso al aeropuerto Boeing, señor?

-No, en espera en Escala… toda la noche.

Porque carajos me está pidiendo esto?

-Si Señor. Va a necesitar a Charlie Tango en la mañana?

-Sí, pendiente en la mañana. Piloteare desde Portland a Seattle. Piloto en espera desde las 22:30.

-Si Señor.

 Qué raro. Por qué necesita un piloto en espera toda la noche?

Y la materia gris pasa por mi cerebro y este comienza a funcionar.

Porque está llevando a la linda Srta. Steele a Escala. Y ella vera el cuarto de juegos. Y querrá largarse de allí a correr por su puta vida. Él se está asegurando de que ella pueda volver a casa en el momento que desee. Eso es un acto de… decencia…Está siendo honesto con ella? Y anoche no se la tiró. Está claro que le gusta: más de lo que lo he visto con otras mujeres. Incluida Leila.

A las 7:45pm llevo a Grey a una ferretería por ahí. Una mosca en las afueras de Portland, al final del camino de una zona industrial perdido en el mapa.  Agradezco a Dios haber odiado tanto a mi viejo que me enliste en la Marina. Porque de otra manera hubiera terminado en un trabajando en un lugar de mierda como este.

Grey está nervioso, ansioso, y si no lo conociera bien diría que esta emocionado. Emocionado?

Ella está esperando en la entrada de la tienda mirando en busca del auto. Su carita se ilumina cuando lo ve.

Pobre chica, Pobrecita esta chica.

El jefe no es un mal tipo, pero esto no está bien.

 

-Yo le abro la puerta a la Srta. Steele. (Le dice)

 Los veo por el espejo retrovisor. Está sonriéndose enormemente el uno al otro como un par de adolescentes en su primera cita. Es muy extraño ver al jefe actuando así

 

-Buenas noches Srta. Steele. (Dice él)

Ella sonríe y asiente formalmente -Sr. Grey.

Cuando me ve observándola, me sonríe tímidamente -Hola Taylor.

-Buenas noches Srta. Steele.

 

Casi me desmayo cuando veo que el jefe le toma la mano.

Realmente trato con todas mis fuerzas de no escuchar la conversación entre ellos, pero no puedo evitarlo. Nunca he visto al jefe tomar de la mano a una mujer, ni siquiera a su hermana o a su madre.

Qué carajo está pasando? Cuando dejó de girar la tierra, y por qué nadie me lo dijo?

-Cómo estuvo tu día en el trabajo (le pregunta el)

-Muy largo. (Susurra ella)

Cristo! La tensión sexual en el auto me está haciendo sentir como el tercer metiche. Tengo la sensación de que si yo no estuviera aquí, Grey se tiraría encima de ella, o de repente la tímida Srta. Steele daría el primer paso.

En este momento las apuestas van a cualquiera de los dos. Que mierda!

Me acomodo mejor en mi asiento e intento actuar ciego y sordo por el resto del viaje.

Cerraría mis ojos también, si no fuera porque estoy manejando. Debo llegar al helipuerto rapidísimo. Finalmente puedo cortar camino por el tráfico del sábado en la noche y llegamos. Abro la puerta dela Srta. Steele y el jefe sale detrás de ella, como si no pudiera soportar un instante sin estar lejos de ella.

 -Taylor (asiente cortésmente)

 Asiento y regreso al SUV.

 

Srta. Steele, es Ud. responsable de sí misma...

 

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