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No Incites a la fiera!

Liberado por Christian Grey

Pag.8

—¿Ah, sí? ¿Ahora?
—Sí. Nos ha traído una muda a cada uno. Me hacía mucha
ilusión dormir en tu habitación.
—Cariño, esperaba que os quedaseis. —Es la voz suplicante
de mi madre, que está en la puerta, y Carrick detrás de ella—.
Kate y Elliot también se quedan. Me gusta tener a todos mis
polluelos bajo el mismo techo. —Alarga el brazo y me coge
la mano—. Y esta semana creía que te habíamos perdido para
siempre.
Mascullo un taco entre dientes e intento controlar el mal
genio. Mis hermanos parecen completamente ajenos a la escena
de tensión que se está desarrollando ante sus ojos. Esperaba esa
falta de perspicacia de Elliot, pero no de Mia.
—Quédate, hijo. Por favor.
Mi padre me atraviesa con la mirada, pero se muestra bastante
cordial. Como si no acabara de decirme que soy una inmensa y
rotunda decepción para él.
Otra vez.
Le ignoro y me dirijo a mi madre:
—Está bien.
Pero solo porque Ana me implora con la mirada y sé que
si me marcho en el estado en que estoy, eso estropeará un día
maravilloso.
Ana me abraza.
—Gracias —murmura.
Le sonrío y la oscura nube que ha estado cerniéndose sobre
mí empieza a disiparse.
—Vamos, papá. —Mia le coloca el micro en las manos y
lo lleva a rastras delante de la pantalla—. ¡La última canción!
—dice.
—A la cama. —La fórmula es algo más que una simple
petición para Ana. En cuanto a mi familia, ya he tenido suficiente
por una noche. Ella asiente y entrelazo sus dedos con los míos—.
Buenas noches a todos. Gracias por la fiesta, madre.
Grace me abraza.
—Sabes que te queremos. Que solo queremos lo mejor para….