EsFemenino.com

No Incites a la fiera!

Liberado por Christian Grey

Pag.5

Se sienta en el borde de la mesa, se quita las gafas y se pone a
limpiarlas con el paño de gamuza que acaba de sacarse del bolsillo.
Estoy allí de pie frente a él, como tantas otras veces, sintiéndome
como cuando tenía catorce años y acababan de expulsarme
del colegio… otra vez. Resignado, respiro profundamente y,
lanzando el suspiro más ruidoso que soy capaz de emitir, apoyo
las manos en las caderas y aguanto el chaparrón.
—Decir que me he llevado una decepción sería quedarme
muy corto. Lo que hizo Elena es criminal…
—Papá…
—No, Christian. No tienes derecho a hablar ahora mismo.
—Me fulmina con la mirada—. Esa mujer se merece que la
encierren.
¡Papá!
Hace una pausa y vuelve a ponerse las gafas.
—Pero creo que lo que más me ha decepcionado ha sido el
engaño. Cada vez que salías de esta casa diciéndonos una mentira,
como que te ibas a estudiar con tus amigos, unos amigos a los
que nunca llegábamos a conocer… en realidad te estabas tirando
a esa mujer.
¡Mierda!
—¿Cómo voy a creerme nada de lo que nos has dicho hasta
ahora? —continúa.
Joder… Esto es una exageración.
—¿Puedo hablar ya?
—No, no puedes. Por supuesto, asumo la culpa. Creía haberte
inculcado algo parecido a unos principios morales y ahora me
pregunto si en realidad he llegado a enseñarte algo.
—¿Es una pregunta retórica?
No me hace caso.
—Era una mujer casada y no lo respetaste, y pronto tú mismo
serás un hombre casado…
—¡Esto no tiene nada que ver con Anastasia!
—No te atrevas a gritarme —dice con una inquina tan
implícita que me silencia inmediatamente. No recuerdo haberlo
visto nunca tan fuera de sí. Impresiona mucho—. Tiene todo que