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No Incites a la fiera!

Liberado por Christian Grey

Pag.21 Liberado– Libro desde el Punto de Vista de Christian Grey.

En ese momento, rodeado del quedo esplendor de la nave
central de la iglesia, me embarga una sensación de paz que me
resulta familiar.
—Ven. Quiero enseñarte algo.
Echamos a andar por el pasillo central, acompañados del
repiqueteo de los tacones de Ana sobre las losas del suelo hasta
llegar a una pequeña capilla. Sus paredes doradas y el suelo oscuro
conforman el marco perfecto para la exquisita estatua de la
Virgen, rodeada de velas titilantes.
Ana da un respingo al verla.
Indiscutiblemente, sigue siendo una de las efigies marianas
más bellas que he visto en mi vida. Con los ojos mirando al suelo
con recato, Nuestra Señora sostiene a su Hijo levantándolo en el
aire. Su manto de color dorado y azul resplandece bajo la luz de
las velas encendidas.
Es espectacular.
—Mi madre solía traernos aquí de vez en cuando para oír
misa. Este es mi sitio favorito: la capilla de la Santísima Virgen
María —susurro.
Ana lo absorbe todo con avidez: la escena, la estatua, las
paredes, el techo oscuro cubierto de estrellas doradas.
—¿Fue esto lo que inspiró tu colección? ¿La Virgen con el
Niño? —pregunta, y percibo la admiración en su voz.
—Sí.
—La maternidad —murmura y me mira.
Me encojo de hombros.
—He visto a algunas hacerlo bien y a otras hacerlo muy mal.
—¿Tu madre biológica? —pregunta.
Asiento con la cabeza y abre los ojos de forma imposible,
mostrando una profunda emoción que no quiero reconocer.
Aparto la mirada. Es una emoción demasiado cruda.
Deposito un billete de cincuenta dólares en la caja de ofertorio
y le doy una vela. Ana me aprieta la mano un instante con
gratitud, enciende el pabilo y coloca la vela en un candelabro de
hierro en la pared. La vela parpadea con fuerza entre sus
compañeras…